Cada día nos enfrentamos a esos ojos abiertos y espectantes de cada uno de nuestros alumnos esperando que lo que les vayamos a contar sea trascendental para su vida porque, en nuestro reto está ayudarles a crecer y prepararlos para el mundo al que se tienen que enfrentar. Genial pero...¿cierto?
Nos dejamos llevar por unas rutinas y estrategias metodologicas con las que nos sentimos cómodos y que, además, siempre nos han dado buen resultado. Pero para qué?
¿ Es vital dedicarle tres sesiones de nuestro tiempo a los equinodermos? ¿ es imprescindible que nuestros alumnos conozcan clasificaciones que después van a olvidar?... Será que estoy en ese momento de " animales invertebrados" en el que busco trucos para que aprendan esos nombres innombrables